I



¿Qué vendaval ha herido la cosecha
con sus garras de luz, de mi tranquila
soledad, asignada a quien apila
los años a su espalda? Insatisfecha
de una vida infeliz, eres la brecha
con que siento mi piel de camomila:
extremidades, sien, cadera, axila
y el sexo humedecido. Recién hecha
como el pan en el alba me descubres
las nieves del invierno. Primavera.
Tu novedad de ríos y de fuentes
me regará el cabello con sus ubres
de lluvia. Escalaré la enredadera
para atrapar tus labios en mis dientes.




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