IV



Reducido a una gota en la marea
del minúsculo mar bajo tu ombligo,
con tu carne precisa por abrigo
perderme. En donde yo tan sólo sea
brizna de luz que con su piel moldea
el alba de los cuerpos. Te persigo
a través de las ramas. No consigo
apresar con palabras una idea
que retenga el ansiado afán esquivo
de tu mirada. Huyes si te toca
la yema de mis dedos, como espuma
que se desmiga sobre el fugitivo
correr del agua. Atraparé tu boca
antes de que en el tiempo se consuma.




No hay comentarios:

Publicar un comentario