V



Catarsis de la piedra, amor de nieve,
en el helecho de tu cuerpo clama
la raíz sumergida de tu llama
por deshojar un árbol que la eleve.
me anega tu sudor. Cómo me llueve
tu cabello extendido por la cama.
Éramos hojas en la misma rama
y tus años entonces diecinueve.
Ahora tu carne emerge de delfines
sobre la cresta de la ola y tiene
gavilanes de espumas en su cumbre.
El cansancio es un mar de calcetines
sobre el suelo. Dejadme que cercene
con mi espada la luz de la costumbre. 





No hay comentarios:

Publicar un comentario