VI



Qué miedo da quererse. Cómo duele
lo nuevo cuando ocupa con su aliento
el mundo y su labor, en el intento
de atrapar una alondra antes que vuele.
Qué vacíos los cuerpos cuando expele
la lluvia su embriaguez, y cuando tiento
en la noche tu vientre amarillento
núbil y nube. Tu caricia impele
su energía a los átomos absortos
de mi cuerpo en el tuyo de cereza
mientras tanteo en vano la matriz
de mi dicha. Los días son tan cortos
como breve nos sea su extrañeza:
haz todo nuevo para ser feliz.




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