Poemas de Luis Jiménez


Domingo






Hace tiempo que el tiempo
no nos responde como antes.

El cuerpo, más cansado cada día,
y las horas más lentas
de los domingos.

Quizá, cuando las tardes se hagan infinitas
podrás decir que has visto
al tiempo cara a cara.
































Día






Se ha hecho de día demasiado pronto.
Cuidado con los perros
del alba. Acaso esos renglones
de luz sobre las cosas
dan testimonio o escritura
a nuestra mala suerte. Un día más.
Acaso un cuerpo más, el mío,
el de siempre, un cuerpo sin salidas,
un cuerpo todo él un laberinto.
Amanece como si el criminal
afilara un cuchillo
en la frontera del crepúsculo. Hoy
no mereció la pena abrir la boca,
cantar los arrayanes o el vuelo del jilguero,
denunciar la podredumbre de las cosas.
Más me valiera reordenar mi cuarto,
cambiar de sitio la mesilla,
dejar la cama hecha (por si vuelves)
o romper en un grito
todas las falsas luces.

Quizá no mereció la pena
ni tan siquiera la palabra.















Un susurro






He buscado la muerte
en un susurro tuyo
como el que busca en casa del ahorcado
la soga.


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